Por qué usamos la arroba (@) en las direcciones de correo: estas fueron las dos razones

signo arroba portatil

Internet, en los tiempos que corren, nos ofrece todo tipo de usos, webs, servicios, plataformas y aplicaciones. Pero sin duda uno de los más representativos es el correo electrónico que tantas décadas lleva entre nosotros.

A pesar de la enorme penetración de mercado de elementos más actuales como por ejemplo la mensajería instantánea y sus aplicaciones, el correo sigue vigente. De hecho se estima que la cantidad de emails que se envían y se reciben a diario se cuenta por cientos de miles de millones. Por tanto, es importancia tanto a nivel personal como profesional está fuera de toda duda.

Además, los diferentes servicios de correo y sus correspondientes clientes no paran de ofrecernos mejoras y nuevas funciones para que nos resulte más cómodo su uso. Un claro ejemplo y todo ello lo encontramos en la aplicación web de Gmail que nos propone Google, así como sus aplicaciones oficiales. Y lo mismo sucede si por ejemplo nos centramos en clientes tan populares como Outlook de Microsoft que no para de crecer y mejorar sus herramientas.

Seguro que en estos momentos muchos disponéis de varias cuentas de correo funcionando al mismo tiempo. Podemos utilizar una para uso personal, otra para el trabajo, otra para las compras online, y mucho más. Pero en todas ellas encontramos un factor común que quizá en muchas ocasiones nos habíamos preguntado acerca de su origen. Nos referimos al signo @ también conocido como arroba. Veamos cuál es su origen y su razón de ser.

Razones de la presencia de la arroba en el correo

A estas alturas no hace falta decir que este es un símbolo recurrente en las direcciones de correo que separa los datos del usuario y del servidor en la dirección de mail. De esta manera podemos distinguir claramente el nombre de la cuenta personal del usuario, y el servidor de correo que nos proporciona la dirección como tal.

Es un símbolo que se utiliza desde los albores de este servicio de Internet, principalmente por dos razones. En primer lugar, diremos que fue el ingeniero Raymond Tomlinson el que ideó la posibilidad enviar mensajes entre ordenadores de este modo. Aquello fue por el año 1971 y de hecho fue el artífice del primer correo electrónico de la historia.

Pues bien, una vez sabemos esto, en primer lugar se empezó a usar la arroba porque era un símbolo que no se utilizaba en absoluto por aquel entonces en el mundo de la tecnología. Así se convertiría en un signo distintivo de este servicio de mensajería en concreto, como realmente fue. Por otro lado, debemos tener en consideración que su significado original  en latín es “En”, para dejar claro que una dirección de este tipo significa “Nombre_Usuario(En)Servicio_Correo”.

direccion correo arroba

Quizá en estos momentos estas dos razones no parezcan demasiado significativas. Pero debemos tener presente que hablamos de una época en la que Internet daba sus primeros pasos hace alrededor de 50 años, y las cosas eran muy diferentes.

A partir de ahí y en años posteriores, este es un elemento que se ha utilizado para identificar usuarios en diferentes plataformas y redes sociales, como muchos ya sabréis de primera mano. En estos momentos es bastante habitual que nos encontremos con este símbolo en plataformas tan conocidas como X (Twitter), Telegram, Instagram y algunas más. Se suele utilizar para identificar y mencionar a los usuarios de estos servicios online.

Este fue su origen fuera de la tecnología

Pero claro, como os podéis imaginar, este símbolo en cuestión no apareció junto al nacimiento del correo electrónico como tal. De hecho, lleva a siglos entre nosotros, aunque su uso no ha sido demasiado frecuente con el paso de los años. Si nos remontamos varios siglos en el pasado, decir que la arroba y basándonos en diversas investigaciones, era un carácter que hacía las veces de prefijo y se usaba como complemento de palabras en la Edad Media.

arroba maquina escribir

Por aquella época tenía diferentes significados, además del mencionado “En”. Igualmente, se usaba como “Hasta” o “a”. Años más adelante, en el siglo XIX, se añadió el símbolo de la @ a las teclas de la máquina de escribir, y hasta la actualidad.

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Author: David Onieva