/ Mar 06, 2026
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A finales de la década de los 80, estudiando mi carrera de Ingeniería en Computación, uno de mis compañeros bromeaba con el término: “Inteligencia, aunque sea Artificial”. El primero en utilizar el término Inteligencia Artificial (IA) fue John McCarthy, durante una conferencia en el año 1956.
Una definición más actualizada del mismo autor dice que la IA “es la ciencia e ingeniería de crear máquinas inteligentes, especialmente programas de computadora inteligentes.
Está relacionada con la tarea similar de usar computadoras para entender la inteligencia humana, pero la IA no tiene que limitarse a métodos que sean biológicamente observables”. Lo que ha detonado el auge de la IA ha sido el notable incremento en la capacidad de cómputo, el abaratamiento de los dispositivos de almacenamiento, la democratización del internet y la producción masiva de información.
Los avances en la programación de sistemas han permitido pasar del aprendizaje profundo al aprendizaje automático y finalmente a la IA. Originalmente, las decisiones que tomaban los programas se definían por medio de estructuras condicionales como “si ocurre esto, entonces toma esta acción”, pero ahora los algoritmos tienen la capacidad de “aprender” y tomar nuevas decisiones con base en lo que va ocurriendo.
Las aplicaciones que conocemos hoy, entre ellas ChatGPT, están fundamentadas en “Large Language Models”, los cuales son modelos de aprendizaje profundo entrenados con grandes cantidades de datos.
Estos modelos utilizan “transformadores”, a su vez compuestos por redes neuronales, que simulan la forma en que el cerebro humano trabaja. Estos modelos se entrenan sin supervisión, simulando el autoaprendizaje, y son capaces de entender y procesar el lenguaje natural.
La IA tiene el potencial de generar una completa transformación de los negocios y en esta columna mencionaremos únicamente tres áreas:
La IA está disponible para todos, su adopción depende de cada organización. Se requiere desarrollar nuevas capacidades organizacionales, e incluso, desarrollar nuevos modelos de negocio.
Los clientes demandan nuevas experiencias digitales, la desaparición de las barreras entre lo físico y lo digital, disponibilidad inmediata de los productos y servicios, y una correcta relación entre valor percibido y precio.
La tecnología es sólo un catalizador para lograr los objetivos de negocio, lo más importante seguirán siendo las personas, por lo que aquel competidor que tenga los mejores colaboradores y la mejor cultura organizacional será líder en su industria.
El doctor Gustavo Martínez Lira es profesor e investigador en el Tecnológico de Monterrey. Es miembro del Grupo de Investigación sobre Transformación de la Industria de Comercio al Detalle de la Escuela de Negocios del Tecnológico de Monterrey.
Contacto: gustavo.martinez.lira@tec.mx
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